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martes, 28 de agosto de 2012

Desesperación

Quiero ser libre.
Desaparecer más allá de las paredes
que se erigen a mi alrededor.
 
Quiero gritar.
Soltar todos los impulsos
que ahogan mis sentidos, mi tristeza, mi dolor.
 
Quiero perderme.
Y no volver a encontrarme hasta que no queden en mi
señales del amor.

Historia

Déjame beber del agua de tus ojos,
déjame abrazarte, no te sientas solo.
 
Déjame encontrar el lugar de tus anhelos,
déjame libre, para ser tu prisionero.
 
Déjame acariciar la piel de tu pasado,
déjame ser parte de lo que no se ha contado.

Mirada

Unos ojos
grandes como lunas,
me miran,
me buscan,
me inundan con su luz,
tibia y difusa.

Unos ojos
brillantes como estrellas,
me miran,
me encuentran,
me dicen como es,
dulce y sincera.

domingo, 26 de agosto de 2012

Mi vida conmigo

 De niña una sueña, pasa noches desvelándose, pensando en como será su futuro. Una imagina una casa impecable, armónica, con aromas de comidas caseras en el  horno, y flores frescas traídas por un hombre amoroso, compañero, chicos jugando tranquilamente en sus cuartos hermosamente decorados.
Con el tiempo, una persona generalmente pasa por distintos hogares, el primero, el de su infancia, luego llega la facultad y con eso a veces, la necesidad de mudarse de ciudad, de aprender a vivir solo, con todo lo que eso implica. Muchas veces, a eso le sigue una nueva familia, donde una siente por momentos que la soledad quedó atrás.
Y es cierto, muchas veces la soledad queda atrás, marido, hijos, amigos, llenan nuestros días en un desfile permanente, casi siempre para traer alegría a nuestra vida, y otras no tanta.
Tener una familia es lo mejor que me ha pasado, ciertamente no fui una adolescente que soñó con el chalecito, el parque, perro y demás, pero ahora que, lo tengo, bah, me falta el perro, el parque, pero ya van a llegar, a veces me cuesta reconocerme a mi misma en este nuevo rol, madre, esposa, nuera, cuñada, son muchas personas que hay que tratar de armonizar lo mejor posible.
Pero también en nuestra casa, con todos sus habitantes, muchas veces necesitamos volver a estar solos, al menos  por unas pocas horas, ya sea para leer sin ser interrumpida, tomar un baño sin pensar que la comida se  puede quemar. Aunque a veces esa soledad se transforma en estar solo, sentirse solo, no es lo mismo que disfrutar de un rato de soledad.
Sentirse solo, en una casa con otros habitantes es un sentimiento muy extraño, que lo aleja de quienes lo necesitan, pero a veces es inevitable. Puede llegar en cualquier momento, cuando uno menos lo espera, y es como una tormenta de arena, que mientras pasa, no deja ver nada más. Uno se  siente abandonado, como si su familia pudiera seguir su vida inalterable sin enterarse que ya no estamos más ahí.
Lo cierto es que esos momentos, tenemos que dejarlos pasar, pues cuando la tormenta pasa, volvemos a ver nuestra casa, nuestros hijos, nuestro amor. Volvermos a ver los cuartos de los niños, decorados como mejor pudimos, el orden seguramente no sea perfecto, pero bueno, una casa donde nunca hay nada por guardar, es una casa donde nunca se hace nada, muchas veces habrá aromas de comidas que salen del horno, y cuando no, habrá una caja de pizza, o cualquier otro delivery que nos haya tentado, y las flores las flores, bueno, las disfrutaremos en aniversarios, cumpleaños y algún que otro evento particular.
Aprender a disfrutar de todo, de la companía, de la soledad, de la alegría, la tristeza en incluso de la angustia, sin esos momentos de desasosiego, no sabríamos disfrutar todo lo demás. Sufrir en silencio nuestros instantes oscuros y disfrutar a viva voz la luz que nos rodea, o al menos, intentarlo.

jueves, 23 de agosto de 2012

Ella

Ella es mi reina,
la mía, la de todos.
Sucumbimos a su encanto,
con su sonrisa suave
nos tiene domados.

Ella es mi sueño,
la forma perfecta
de todos mis anhelos.
Mi niña de oro
con sus pocos días
ya me ha dado todo.

Ella es mi reina,
la mía, la de todos.
Nos tiene en sus manos,
no tiene que pedirlo,
nosotros se lo damos.

Ella es mi vida,
el futuro perfecto
que había soñado.
Mi niña de oro,
me siento un pirata
que encontró su tesoro.

miércoles, 22 de agosto de 2012

La mano que mece la cuna

Una imagen permanente es la de una madre en medio de la oscuridad, con su bebé en brazos, envolviéndolo tiernamente con sus palabras. O sentada en un sillón, apenas con una luz tenue, mientras amamanta a su hijo, mirándolo embelesada.
En estos tiempos creo que de eso queda poco. Smartphones, tablets, laptops, facebook, twitter y un montón de otros elementos están ahí, al alcance de la mano de una mujer que trabaja, tiene marido o no, hijos propios y ajenos de los cual encargarse. Por eso, mientras con una mano mece a su bebé en el cochecito, con la otra mano chequea emails, mensajes de texto, googlea los deberes que su hijo mayor olvidó. Además, hoy existe todo un arsenal de mecedoras con vibrador y musica que prometen dormir al niño en segundos, cuneros con luz, sonido, y hasta la posibilidad de grabar la propia voz para que la pobre criatura crea que su madre está alli, cantándole. Hoy creemos que es casi imposible criar de manera segura a un chico si no tenemos el baby call, humidificador, sensor de respiración del bebé, un colchón con dispositivo que imita los latidos del corazón asi el niño siente que aún está dentro de su madre... En el auto llevamos, el huevito, la silla, el dvd portátil para que no se aburran durante los viajes largos.
Yo me pregunto como sobrevivimos, todos los que hoy tenemos más de 30 años, sin tantos elementos que cuidaran nuestra integridad física, deberíamos estar todos magullados luego de viajes por ruta dos, recostados en el asientro trasero, y traumados, por decir lo menos, luego de ver programas violentos como eran tom y jerry, y brigada A.
Hoy todo es didáctico, todo tienen que tener una función y ser una influencia positiva. Nuestro querido ratón mickey, que antes andaba de parranda con sus sobrinitos, hoy es un amable personaje que enseña números, letras, modales y demás temas interesantísimos para un niño de poco más de un año.
Nos estamos olvidando que hay que dejar a los chicos ser chicos, está bien estimularlos para que aprendan, pero hay que tener mucho cuidado que la estimulación no se convierta en presión. Un chico de dos años que toma mamadera, usa pañales o no habla a la perfeccion, es señalado como un chico ocn problemas de adaptación o lo peor " retraso madurativo", una forma elegante de que le digan lento, a nuestro hijo.
También veo que se empuja a las madres a amamantar tanto como les sea posible, bajo pena de que si no lo hacen el pobre chico quedará a merced de virus, bacterias y tendrá de por vida una sensación de abandono. Es cierto, la leche materna es lo mejor que se le puede dar a un hijo durante sus primeros meses de vida, pero que pasa con aquellas mujeres que por diferentes motivos no pueden , o no quieren? son menos madres, son malas madres? No, son mujeres que elijen lo que ellas creen que es mejor para ellas y sus hijos. Creo que es peor amamantar a un hijo de mala gana, que darle una mamadera con amor.
También está es hecho de que la mujer se quede con su bebé todo el tiempo que pueda, pero si el niño luego, se niega a despegarse de su mamá, es un malcriado, un pollerudo.
El ser madre, o no, es una elección de cada una. Amamantar o no, es una elección también. Quedarse en casa durante tres, seis o doce meses, es también elección de una. Las mujeres que no están bien consigo mismas, no pueden ser ni buenas madres, ni buenas esposas, ni buenas hijas.
Personalmente amamanté a mi primer hijo, y hago lo mismo con la segunda. Nunca dejé ni dejaré que duerman en mi cama, para eso cada uno tiene su espacio, preparado especialmente. Desde pequeños los voy dejando de a ratos con tíos y abuelos, y cuando empiezan el jardín maternal tengo la dicha que se van contentos, y vuelven más contentos aún. Los hijos son parte de uno, pero no extensiones de uno.
Por eso, hoy la maternidad es otra cosa, pero persigue el mismo fin. El bienestar de nuestros hijos. Por eso, la mujer que elija ser madre a tiempo completo, bienvenida sea, si eso la hace feliz. Ahora, si una elije que se madre sea un parte más de una, sin que esto invada todos los demás aspectos de su vida, bienvenida también. Y si un niño no crece con una madre, pero crece con dos padres que le brindan amor y cuidados, contención y formación, bienvenidos también a nuestro mundo. Los humanos nos somos la primer especie, de hecho, hay muchos ejemplos en la vida animal en el que el macho asume el rol del cuidado de las crías.
Ser madre, o padre es un regocijo permanente, con pecho o mamadera, con brazos o mecedora. En casa, o con jardín maternal. Lo importante acá es que esa criatura sobre la que tantos opinan, sea, en definitiva, feliz.

lunes, 20 de agosto de 2012

La niña


Abrir los ojos y no ver
Saber que se mira, pero no se ve;
Y entonces una voz suave
Casi silenciosa,
Una voz que me abraza
Y me aleja de las cosas,
Me aleja de las paredes
Que esconden mi sonrisa,
Me obliga a abrir las puertas
Y a cruzar las mismas.
Y detrás de la voz aparece la luz,
Unos ojos oscuros
Como no habia visto aún,
Unos ojos que me miran,
Que me observan desde lejos.
Unos ojos profundos,
Tan inmensos que me pierdo.
No mas la dulce metamorfosis
De una niña de seda.
Sonámbula ahora
En la cornisa de la niebla.
No mas niña de seda
Aunque niña todavía,
En un cuerpo de mujer
Con niebla en las pupilas.
Y la voz y los ojos
Despejan los caminos,
Desaparece la bruma,
Solo se escucha el sonido
De un corazón que palpita
En un pecho devastado,
Niña mujer, mujer niña
Que mira sin ver
Esperando un abrazo.

Sinfonía


Quiero mirarte durante toda una noche,
Escuchar en silencio palpitar tu corazón,
Ver tus movimientos, los gestos que
De a ratos aparezcan en tu rostro,
Envolverte en mis brazos y oír tu respiración.
Quiero mirar en tus ojos toda una noche,
Descubrir que en tus sueños aparece mi sombra,
Encontrar viejos recuerdos que habiten tu memoria,
Hallar en tu inconsciente tus labios y mi boca.
Quiero tenerte en mi toda una noche,
Juntar en el vacío nuestras voces y silencios,
Sentir que poco a poco nuestras pieles se consumen,
Llegar a ser un alma que habita en ambos cuerpos.

Alas azules

Alguien esta allí
y juega con mi nombre,
con mi luz mudada en siete pájaros azules.
 Alguien canta
la canción que no escucho, 
 El viento furioso trae algún verso a mi memoria. 
Alguien muere de amor... y  no soy yo 
Ahora soy solo sombra, 
Solamente aire, buscando un lugar. 
Alguien esta allí Y conversa con el silencio,
 No escucho palabras 
Solo un azul y profundo aleteo.

La jaula se ha vuelto pájaro.

sombra infinita
 que soño en infinitos puentes,
 pájaro herido
 que arrastró sus alas 
 por noches eternas
 y vientos ausentes...
 Hace 20 años escribí esto en la primer hoja de un libro que me regalaron y que en muy poco tiempo se transformó en casi una guía.
 La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado (...)
 que haré con el miedo
 Siempre me había gustado la poesía, pero mi acceso se limitaba a lo que estaba en la biblioteca de mi casa. Este regalo me abrió las puertas de un universo en el que me sentía cómoda con mi propia piel. Noche, trasnoche y mas noches y días enteros también, leyendo y releyendo cada palabra, verso, cada punto y cada coma, tan perfectamente ubicados. Horas en parques, plazas, horas de clase en la escuela y minutos eternos quitados al sueño, sumerjida en un mundo que poco tenía de maravilloso. Un mundo oscuro, inquieto e inestable. Un mundo que por momentos se parecía dolorosamente al mío. 
Tengo veinte años, 
También mis ojos tienen veinte años 
y sin embargo no dicen nada. 
 En ese entonces yo sólo podía soñar con tener 20 años, todavía me faltaba un camino largo, que cuando puede darme cuenta y mirar atrás, no sólo ya había pasado los veinte años, sino muchos más también. Pero a pesar de no tener veinte años, mis ojos decían muchas cosas a quien supiera escucharlos. Mi voz, en cambio no decía nada, no era el momento para hablar tal vez, o no había nadie para escuchar. Por eso, cada vez que abría ese libro de tapas azules, me encontraba con alguien que gritaba por mi, que hablaba y hablaba y no callaba nada. 
Por eso no podía dejar de leerla, porque era como callarme otra vez. Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña, es decir ayer, es decir hace siglos. Mañanas, tardes y noches enteras. Días, meses y años contínuos. Un día llegó el momento de cerrar el libro y empezar a hablar, primero un poco, y luego un poco más. Aunque aún hoy, con veinte años, y otros casi veinte más, a veces junto mis labios y vuelvo a dejar griten las palabras de mi sangre. 
Gracias Alejandra Pizarnik, por darle voz a mi inconciencia.

domingo, 19 de agosto de 2012

Momentos perfectos

Años atrás, si alguien me preguntaba cual sería para mí; un momento perfecto, enseguida hubiese comenzado a montar una escena digna de una película: atardecer, cena, velas, playa de arenas blancas y un mar turquesas en algún país exótico; o una cabaña perdida en un bosque nevado, la luz del fuego en el hogar, una alfombra blanca y mullida, un hombre perfecto. Es muy dificil a veces darse cuenta que el día está lleno de pequeños momentos perfectos, momentos que hacen que el corazón sonría y que el mundo sea lo que debería ser. Como describir sino ese momento mágico en el que un dolor que nos tormenta, de repente, ya no está, en un segundo uno vuelve a ser uno mismo, como si despertara de una pesadilla. Cuando la angustia nos invade, no hay soluciones ni felicidad posible, cuando los astros se alinean para hacer de nuestra vida un infierno y, otra vez, en un instante la niebla se disipa, la tormenta que ahogaba el corazón se abre y deja ver un cielo diafano. Pero el momento más perfecto,ese que me devuelve la paz y me reconcilia con el universo, es ese momento soñado, en el que somos tocados por la varita del hadas más dulce de todas, y esa criatura que lloraba inconsolablemente, estrujandonos el alma, finalmente nos sonríe, y se duerme. @elmundodeanna

sábado, 18 de agosto de 2012

Ato no tá

Cuanto tiempo tiene que pasar para dar por desaparecido a un gato... Para una persona son 24hs. Un perro que en un par de horas no vuelve a rascar la puerta ya se puede dar por extraviado. Pero un gato??? Es cierto que los gatos son más independientes, pero la vida de mi gatito paso por muchos cambios... pobrecito, tal vez lo hubiese tenido que llevar a terapia para que pueda sobrellevar los vaivenes de pasar de ser el gato de una cuasi solterona a ser la mascota de la familia. Unos seis años atrás, un día lo encontre escondido en la entrada del edificio en el que vivía solita con mi alma. Era chiquito, muy chiquito y arisco, muy arisco, pero no hay animal que se resista al danonino. Durante dos o tres días me pase la tarde sentada en un cordoncito dejando que el animalito se alimentara tranquilamente, le llevé agua, e incluso un poco de atún, creo que con eso terminé por ganarme su confianza. Finalmente accedió a dejarse agarrar y lo llevé conmigo al departamento. Acto seguido desalojé un par de botas de su caja, le metí una manta vieja y voilá, el felino ya tenía su cama de dos plazas. La primera noche, durmió en su cajita, muy enroscado, como si quisiera meterse dentro de sí mismo. Le siguió una tarde tranquila, con algunos juegos improvisados, y mas alimentos hipercalóricos. La segunda noche, volvió a dormir en su cajita, pero ya mas relajado, cuasi despatarrado, y a esa noche le siguio otra tarde de atención especial. Cuando llegó la hora de acostarse, después de haberse pasado gran parte del tiempo en mi falda, se ve que la cajita le pareció de pronto fría e impersonal, y de un ágil salto se acomodó a los pies de la cama. Como era de esperar, con el correr de los días y las noches terminó durmiendo en la almohada sin dueño al lado de la mía. Un día, a mi se me ocurrió empezar una relación con un muchacho al que no le gustaban mucho los gatos, asi que de golpe pobrecito comenzó a dormir solo en la cama que compartíamos y yo me iba de inquilina nocturna al hogar de mi festejante. No pasó mucho tiempo y el festejante se transformó rápidamente en mi pareja formal, si bien ya había comenzado un éxodo de mis pertenencias desde mi departamento al departamento de él, el concubinato quedó oficializado el día que metí a mi gatito en una caja de viaje y lo llevé a vivir conmigo y mi +1. Al principio +1 accedió a compartir la habitación, pero luego de repetidos accesos de tos, y de un análisis de laboratorio que declaraba claramente una incipiente alergia, mi pobre gatito se vio con la entrada vedada a la habitación, pero bueno, es cierto que la alfombra y los pelos del gato no suelen hacer buenas asociaciones. Asi que el gato comenzó a dormir de nuevo en su cajita, debajo de un escritorio y cerca de la estufa, si, era un gato friolento. Por suerte llegó el calorcito, y el sol calentaba por horas el balcón y alli lo podías encontrar todas las tardes, recostado en el piso o cual gárgola parado sobre la baranda de ladrillos. Pero cuando el pobre animalito menos se lo esperaba llegó el primer retoñó de la feliz pareja, y dada la alergia del padre, el médico recomendó que el gato fuera recluido en la cocina y el balcón. Así que mudó su cajita al lado del lavarropas. Pero eso también le duró poco, ya que en pleno verano, llegó el tiempo de mudarse a una casa más grande, con patio, medianeras, techos y mil lugares por explorar. Los primeros días el pobre minino estaba medio desconcertado, pero el instinto es el instinto y cuando me di vuelta ya andaba saltando a la medianera, y de allí al techo, y al infinito y más alla. Allí desplegó toda la gloria de su pelaje dorado, largo y brillante, y la mirada orgullosa de sus ojos verdes, que me miraban desde lo alto de la pared como diciendo: ya no soy tu mascotita... ahora soy un gato aventurero. Cuatro años pasaron así, él en su reino en las alturas, y el primero de los +2 jugándo con el desde la ventana. Luego llegó la segunda de los +2 y ya no tuve tanto tiempo para salir al patio con él y mimosearlo y franelearlo como antes. Aunque con la comida de la noche siempre recibía sus caricias. Pero una noche, cuando salí a ponerle su comida y el último granito de alimento cayó al bowl antes que él ya estuviese al pie del cañon para empezar a comer. Volví a entrar, pensando que tal vez estaría un poco más lejos. Pero esa noche no bajó, y la siguiente tampoco, y tampoco la que le siguió a esa. Ya pasó más de un mes, y el bowl sigue en el patio, vacio. Y todas las noches salgo a llamarlo, esperando escuchar sus patas contra la chapa del techo de la cabina y su saludo desde las alturas. Pero esa noche todavía no llegó. Por eso pregunto, cuanto tiempo hay que esperar para dar por desaparecido a un gato. No creo que me tomen la denuncia en la comisaría, o tal vez me responden que hizo abandono voluntario del hogar. Sea como sea, mi gatito no está. Y mi hijo también lo llama conmigo, desde su ventana, todas las noches, y me mira con sus ojitos enormes y me dice: no tá mamá, ato no ta. @elmundodeanna

Cumpleaños feliz

Días complicados los días de cumpleaños.  Poco tiempo y mucho por hacer.  Sí mucha comida,sí más bebida, que aquel no puede pero este sí. Y esto es solamente hablando de una simple reunión familiar. No quiero ni pensar en la puesta en escena de un cumpleaños infantil. Ya la torta no es más un bizcochuelo con dulce de leche decorado con granas de colores. Ahora las tortas son torres multicolores con figuras de azúcar hiperrealistas. Las papitas, chizitos, palitos y ships son ahora snacks. Hoy los caterings infantiles ofrecen  menús veganos, o con distintas opciones nutritivas y orgánicas. Y el souvenir... cuantas figuras de cartulina habré cortado con mi mamá para después pegarla a una paleta o a un conejito y rematar con un gracias por venir con brillos de purpurina alrededor. La decoración (o ambientación) y la animación son todo un capítulo aparte. Las guirnaldas de papel crepe y los globos se transformaron en complejas fiestas temáticas. Un cuarto de siglo atrás, literalmente en el siglo pasado, una fiesta temática estaba definida por una frasecita al pié de la invitación: trae malla, se suspende por lluvia. Hoy esto sería una pool party con guardavidas incluido.
En fin, como todo, los cumpleaños infantiles se han complejizado, customizado y remixado a limites insospechados. Pero volviendo al motivo de este blog, que lindo es cansarse de reírse a carcajadas, de escuchar las mismas historias con nuevos detalles agregados. La cara de asombro de los chicos ante la velitas, y como tiemblan ansiosos por soplar como para hacer una gran botella y apagar ese pequeño fuego que les ilumina el alma. Me voy a dormir, otra vez trasnochada, pero con el calor de esa llamita en el corazón.  Buenas noches a todos y feliz cumpleaños, mamá.

viernes, 17 de agosto de 2012

De madrugada

Sabado trasnoche, en el cine. Nunca fui a una función de sábado trasnoche. En cambio me he pasado, mas de mil y una trasnoche por diferentes motivos, en diferentes etapas de mi vida, pero siempre la medianoche llegó demasiado rápido, siempre necesité más tiempo. Cuando era chica, y compartía el cuarto con mi hermano mayor, mi mamá solía darnos un libro por semana para leer. El primer recuerdo que tengo de un libro en mi mano es Azabache, de Anna Sewell, el primer libros "sin dibujitos" que leí, bah, en realidad devoré, la triste historia de un caballo negro, hermoso, noble, con un final feliz, por supuesto, en esas primeras incursiones en la lectura, alrededor de mis nueve años, mi mama no iba a darme una biografía no autorizada. Ese libro confirmo mi pasión por los caballos, de hecho apenas terminé de leerlo comencé una cruzada personal para que me llevaran a equitación. Yo vivía en un departamento céntrico, en el que con dos pasos exactos, pasabas de una habitación a otra. A partir de ese libro fue que me adueñe de la linterna que estaba en el cajón de la cocina, la cual me servía para seguir leyendo una vez que mi mamá decretaba el fin de la jornada. Incontables las veces que mi hermano me delató, incontables las veces que me quitaron la linterna e incontables las veces también que la busqué y la volví a encontrar para volver a meterla bajo mi almohada. Los libros fueron el primer motivo por el cual la trasnoche se transformó en parte del día. Al tiempo nos mudamos a una casa más grande, en donde tenía mi propia habitación y donde, además, tenía el lujo incomparable de una radio, mi primera radio, chiquita, regalo de mi abuelo. La música fue mi segundo amor... o tercero, libros, caballos y música, en ese orden. Más tarde llegó un pasacasette, en el que fui descubriendo y definiendo estilos. Lo primero que recuerdo haber escuchado repetidas veces es el tema de Zorba el Griego. Mi papá lo tenía en un cassette en el auto y yo lo escuchaba cada vez que tenía que esperarlo mientras hacía trámites (en esa época uno podía dejar a sus hijos en el auto mientras hacía otra cosa). Con el paso del tiempo trasnoche por distintos motivos, salidas con amigas en la adolescencia, noches de estudio en mis años de facultad, charlas interminables con mi mejor amiga, con la que compartía no solo los estudios, sino también el hogar. Un día me fui a vivir sola y descubrí el interminable mundo de internet, en el cual, mientras todos duermen alrededor tuyo, en la pantalla hay miles y miles de cosas por encontrar. Aún hoy sigo trasnochando, con mi beba en brazos, mientras hago de mecedora humana, tratando de concederle un sueño tranquilo y relajado, cantándo en voz bajita para que no se despierten los otros habitantes de la casa. Asi que, asi son las cosas, el día, para mí, como para muchos, es demasiado corto, y la noche, también.

Erase una vez

Mirenme hoy, marido, hijos, habia gato pero se escapo. Hasta no hace mucho tiempo atras vivia sola, primero con una amiga, despues sola, cada tanto algun novio que intentaba acomodarse pero nunca duraban lo suficiente. En esa epoca, muchas veces al llegar a un departamento al que le sobraba silencio, prendia las luces, la tele y me metia en salas de chat, siempre extrangeras, buscando compania. Y aunque la imagen que uno se hace es el de una chica, en la cama o en un sillon con una laptop customizada, no hay nada mas lejos... La realidad me encontraba frente a una PC de escritorio, en una silla de comedor bastante incomoda, y rodeada de cuatro paredes de un dudoso color durazno. En el chat uno se inventa la realidad que mas le gusta o la que se le antoja en ese momento. Fui una biologa aburrida en la patagonia. Por supuesto fui una modelo principiante, fui abogada, medica, boxeadora, estudiante de chef y chef. Fui mil mujeres y algun hombre tambien. Pero todas las noches me iba a dormir pensando que linda seria la rutina de un marido, hijos y eventuales mascotas. Hoy tengo todo eso y no puedo evitar preguntarme como seria mi solteria hoy, con facebook, twitter, smartphones y la inmediatez con la que todo esta disponible. Seria mas variada, seria igual o mas aburrida? no lo se, pero asi como la que tiene rulos se alisa el pelo con formol y la lacia se lo enrula, la suerte de la soltera la casada la desea y visceversa.