sombra infinita
que soño en infinitos puentes,
pájaro herido
que arrastró sus alas
por noches eternas
y vientos ausentes...
Hace 20 años escribí esto en la primer hoja de un libro que me regalaron y que en muy poco tiempo se transformó en casi una guía.
La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado (...)
que haré con el miedo
Siempre me había gustado la poesía, pero mi acceso se limitaba a lo que estaba en la biblioteca de mi casa. Este regalo me abrió las puertas de un universo en el que me sentía cómoda con mi propia piel.
Noche, trasnoche y mas noches y días enteros también, leyendo y releyendo cada palabra, verso, cada punto y cada coma, tan perfectamente ubicados. Horas en parques, plazas, horas de clase en la escuela y minutos eternos quitados al sueño, sumerjida en un mundo que poco tenía de maravilloso. Un mundo oscuro, inquieto e inestable. Un mundo que por momentos se parecía dolorosamente al mío.
Tengo veinte años,
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada.
En ese entonces yo sólo podía soñar con tener 20 años, todavía me faltaba un camino largo, que cuando puede darme cuenta y mirar atrás, no sólo ya había pasado los veinte años, sino muchos más también. Pero a pesar de no tener veinte años, mis ojos decían muchas cosas a quien supiera escucharlos. Mi voz, en cambio no decía nada, no era el momento para hablar tal vez, o no había nadie para escuchar. Por eso, cada vez que abría ese libro de tapas azules, me encontraba con alguien que gritaba por mi, que hablaba y hablaba y no callaba nada.
Por eso no podía dejar de leerla, porque era como callarme otra vez.
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña,
es decir ayer,
es decir hace siglos.
Mañanas, tardes y noches enteras. Días, meses y años contínuos. Un día llegó el momento de cerrar el libro y empezar a hablar, primero un poco, y luego un poco más. Aunque aún hoy, con veinte años, y otros casi veinte más, a veces junto mis labios y vuelvo a dejar griten las palabras de mi sangre.
Gracias Alejandra Pizarnik, por darle voz a mi inconciencia.

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